La llamada de Leila Guerriero.
Disculpen mi insensibilidad, mi acritud, mi soberbia o mi estrechez de miras ante un tema de estas características, pero después de leer 30 páginas de este "retrato" lo único que quería hacer era huir velozmente de semejante tortura narrativa. Usted me arroja nombres y fechas y detalles cruentos y pretende que sienta cosas, ahora bien, ¿dónde queda la competencia literaria?
Vic Echegoyen: Blitz. La destrucción de Dresde
Hace 10 horas

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