20 de noviembre de 2024

A ser justo en todas las cosas

Alá no está obligado
de Ahmadou Kourouma.

Mi blablablá sirve para describir otro blablablá (no piensen que estoy infravalorando el texto, me limito a aplicar el término que usa Kourouma para referirse a la perorata de su narrador). Es tema serio cómo la violencia y la crueldad campan a sus anchas por África. ¡Walahé! Si te topas con los pequeños soldados estás perdido. El autor abre una ventana para que veamos a estos impúberes armados (poniendo el ojo en Costa de Marfil y Liberia) 
de manera cruda, sin contemplaciones, en versión no apta para flojos de estómago ni aprensivos. Narra un niño que desde el principio reconoce que ha matado a gente y se ha metido drogas duras. Usa diccionarios y enciclopedias para esquivar su ignorancia y reducir la nuestra (nos está enseñando algo como puede). El estilo es ágil y desenfadado (vaya con el bikaloro malinké) y hay algunos momentos graciosos. El problema surge hacia la mitad del texto, cuando la repetición de sucesos (la inclusión de aspectos y situaciones similares una y otra vez) empieza a pesar más de la cuenta y la falta de enfoque en el hilo del protagonista-narrador y el exceso de digresiones y detalles banales acaban por entorpecer el desarrollo, poniéndome la fría boquilla del kalach en la frente e invitándome a cerrar estas hojas y dejar el libro quietecito en su sitio.

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