4 de abril de 2025

Sumud

30 segundos en Gaza
de Mohammad Sabaaneh.

Cómic (o colección de ilustraciones) cuyo objetivo es inmortalizar una serie de imágenes de la ocupación israelí en Palestina en las que se refleja el sufrimiento de los palestinos. Y digo "inmortalizar" porque se menciona que plasmar el sufrimiento en un libro físico es una manera de evitar la censura de imágenes y vídeos y la eliminación de cuentas que llevan a cabo empresas como Facebook e Instagram para ocultar el genocidio.

Y aplaudo.

Además, este cómic en concreto, publicado por la Fundación Al Fanar, dona todos los beneficios de sus ventas a Gaza.

Y aplaudo.

Pero es que además, las ilustraciones de Mohammad Sabaaneh, adoptando un estilo parecido al de Picasso (con guiños al Guernica), son de calidad y tienen mucha potencia.

Y aplaudo.

Le recomendaría a todo el mundo que lo comprara, aunque sólo fuera por apoyar la causa Palestina.

2 de abril de 2025

Hiperhiper

Los tiempos hipermodernos
de Gilles Lipovetsky y Sébastien Charles.

Ensayo estimulante que suele dar en el clavo con casi todas las ideas que expone (publicado originalmente en 2004).

Charles:

La lógica de la moda domina.
Seducción.
En la segunda mitad del siglo 20, el hedonismo empieza a extenderse a todas las clases sociales (antes sólo afectaba a la burguesía).
En la hipermodernidad hay hiperconsumo y "cada vez se consume más por la satisfacción que produce [...] que por la posición que permite ostentar".
Hipernarcisismo.

Lipovetsky:

Todo es hiper.
"Cada dominio tiene un aspecto en cierto modo exagerado, desmesurado, extralimitado".
Se potencia el hedonismo y la satisfacción inmediata de las necesidades, todo ello apoyándose en el consumo.
"Los medios electrónicos e informáticos posibilitan las informaciones e intercambios en 'tiempo real', creando una sensación de simultaneidad e inmediatez que devalúa de manera creciente las formas de la espera y la lentitud".
Esto último afecta a la economía y hace que siga una "lógica de la urgencia", cortoplacista, lo que afecta a su vez a los trabajadores.
En la sociedad hipermoderna se cree más en el presente, ya no se idealiza el futuro como en el modernismo, pero hay más inseguridad y preocupación por la salud y por labrarse un futuro.
"La reducción del tiempo laboral, el ocio y el proceso de individualización han conducido a la multiplicación de los temas y conflictos relacionados con el tiempo".
"La nueva sensación de que somos esclavos del tiempo acelerado se manifiesta a la vez que aumenta la capacidad de organización individual de la vida".
"Es posible que sea éste el deseo fundamental del consumidor hipermoderno, remozar su experiencia del tiempo, revitalizarla mediante novedades que se presentan como simulacros de aventuras".
El hiperconsumo funciona como "una cura de rejuvenecimiento emocional que no deja nunca de comenzar [...] un deseo de renovación perpetua de uno mismo y del presente".
Coexisten dos tendencias, la que acelera la velocidad de las cosas y la que busca la calidad del momento.
Proliferan los estados psicosomáticos (depresiones, vulnerabilidad psicológica, ansiedad...) debido a la falta de normas colectivas y sociales, ya que el individuo tiene más libertad para organizar su vida. "Cuanto menos nos ordenan las normas colectivas en relación con los detalles, más parece tender el individuo a la debilidad y la desestabilización. Cuanto más socialmente móvil es el individuo, más agotamiento y 'averías' subjetivas manifiesta; cuanto más libre e intensa se quiere la vida, más se recrudecen las expresiones del dolor de vivir".
En la hipermodernidad, los individuos tienen que valerse por sí mismos, sin elementos estructuradores externos, y eso genera inestabilidad.
En la entrevista dice: "El bienestar material aumenta, el consumo se acelera, pero la alegría de vivir no camina al mismo ritmo, ya que el individuo hipermoderno pierde en facilidad de vida lo que gana en velocidad operativa, en comodidad, en duración de la existencia".